El Quijote de Santiago Centro

Por Enrique Rivera - 10.10.2014

Restaurante Quijote de SantiagoDesde que abrió sus puertas a comienzos de 2013, el restaurante, bar y café Quijote no ha dejado de recibir elogios y las preferencias de un público cada vez más fiel y numeroso. Es la réplica del también exitoso local de Concepción del mismo nombre. Ambos pertenecen a la familia Lama Chadwick, dueña de la conocida importadora Lama, y están en pleno centro de sus ciudades. Pero son algo diferentes en el enfoque de sus cocinas.

La historia de este emprendimiento parte en 2008 cuando los Lama Chadwick deciden incursionar en el sector gastronómico sin tener mayor experiencia en él, aunque apoyados en su intuición y aptitud para hacer Francisco Lama Chadwick, gerente general de los restaurantes Quijote de Santiago y Concepciónbuenos negocios. Muchos pensaron que era una locura instalar un restaurante con capacidad para atender a más de 300 personas en el centro de la capital penquista, de poco atractivo para una iniciativa como ésa. Pero la contundente respuesta del público les dio la razón a los empresarios, quienes no tardaron en repetir la experiencia en Santiago.

Y la repitieron nada menos que en el barrio de la Bolsa de Comercio, en el hoy remodelado edificio Restaurante Quijote de Santiago, salón del primer pisoAriztía. Diseñado por el arquitecto Alberto Cruz Montt e inaugurado en 1921, fue por varios años el más alto de la ciudad. Con su aire neoyorquino de elegantes líneas, es una obra de gran valor patrimonial. En su remodelación los propietarios del Quijote invirtieron recursos en abrir nuevos espacios interiores, tanto en el primer nivel como en los subterráneos, a fin de adaptar la infraestructura existente a las necesidades de un restaurante moderno con capacidad para atender a unas 200 personas simultáneamente.

Recorrimos sus dependencias en compañía de Francisco Lama Chadwick, gerente general de los restaurantes de Santiago y Concepción, y pudimos apreciar el gran trabajo realizado en la parte del edificio Ariztía ocupada por Quijote y que da a la calle Nueva York.

Empanaditas de queso con pebreLa cocina del Quijote santiaguino está a cargo de Sebastián Gamboni, quien trabajó para Giancarlo Mazzarelli como subchef y chef de sus restaurantes Puerto Fuy y Zinnia, respectivamente. La carta tiene similitudes con la del local de Concepción, pero su enfoque es más “gourmet”, en sintonía con el barrio financiero y de negocios hacia el cual está orientada. De todos modos, el restaurante se identifica con una cocina casera sin pretensiones, preparada con cuidado y de buena relación precio-calidad.

Iniciamos la exploración de su oferta gastronómica probando unas crujientes empanaditas de queso (seis unidades, $5.250), acompañadas con una porción de pebre. Rica la masa, buena la fritura y generoso el queso del relleno. Un plato para “entretener” el hambre a cualquier hora del día.

Fettuccini ropa viejaLo mismo puede decirse de la trilogía del mar (plato nuevo en la carta, $9.250), con tártaro de salmón, machas a la parmesana y camarones de la Mancha, salteados estos con tomate y ají amarillo, apagados con un poco de vino blanco y servidos sobre chips de papas. Estas tres preparaciones también pueden encargarse separadamente.

Como platos de fondo, pedimos dos de la lista de las pastas, muy buenos ambos y más contundentes de lo que imaginábamos. Los fettuccini ropa vieja ($7.600) son también nuevos en la carta. Vienen acompañados con verduras salteadas y una plateada deshilachada muy jugosa. Y (¡detalle importante!) servidos en un plato hondo convenientemente calentado, algo que muy pocos restaurantes se preocupan de Plateada parmesana con ñoquishacer, sobre todo tratándose de pastas.

El segundo fondo, plateada parmesana con ñoquis ($10.500), traía un abundante y tiernísimo trozo de carne y ñoquis de buena consistencia cubiertos con una gustosa salsa de queso.

Después de esto uno debería buscar rápidamente un lugar donde tomar una merecida siesta. Pero no podíamos irnos sin probar algo dulce. Y elegimos lo que parecía ser uno de los postres “de la casa”: torta Don Quijote ($3.500), hecha con hojarasca, bizcocho a la vainilla, suspiro limeño, capa de merengue italiano y una cubierta de chocolate. ¡Para dulceros vehementes! Y, ojo: el pedazo es como para dos personas…

Torta Don QuijoteEn Quijote hay servicio de desayuno hasta el mediodía, con distintas alternativas. Nuevo en la carta es el desayuno francés ($3.990), con croissant de jamón y queso caliente, jugo a elección y café o té. A la hora de once, a partir de las 16 horas, la carta trae dos completas opciones, Quijote A y B ($5.990), y otras más sencillas. Además, hay gran variedad de aperitivos y tragos “after office”, sándwiches (tanto creaciones del chef como los clásicos de siempre) y diversas preparaciones para picar desde las 16 horas.

RESTAURANTE QUIJOTE
Calle Nueva York 52, Santiago Centro
Teléfono (2) 2243 7715
Horarios de atención:
Lunes a viernes de 8:30 a 20:30 horas.
Sábados, domingos y festivos, cerrado.

(Fotografías de Enrique Rivera)

Lecturas de fotografías desde arriba:
N° 2: Francisco Lama Chadwick, gerente general de los restaurantes Quijote de Santiago y Concepción.
N° 3: Restaurante Quijote de Santiago, salón del primer piso.
N° 4: Empanaditas de queso con pebre.
N° 5: Fettuccini ropa vieja.
N° 6: Plateada parmesana con ñoquis.
N° 7: Torta Don Quijote.