Mi mejor pato en Beijing

Por Harriet Nahrwold - 14.08.2015

Mi mejor pato en BeijingQue el título de este artículo no llame a error: no estoy hablando del acto de besar, que en Chile llamamos, de manera poco fina, “darse un pato”. Esta crónica es acerca del mejor pato Pekín que he comido en mi vida, uno que probé precisamente allá, en la vieja capital de China. Mi acto de gula tuvo lugar en el Duck de Chine, un local elegante y refinado cuyo ambiente mezcla elementos ancestrales con otros de la mayor modernidad.

Camino a China, la escala que debí hacer en Frankfurt me permitió estirar las piernas y hurguetear en una bien surtida librería del aeropuerto. Les quedaba la última Lonely Planet de Beijing, que compré sin dudarlo. Restaurante Duck de ChineEl vuelo hasta allá era largo, y mi curiosidad por saber más, enorme. Mientras hojeaba la guía, descubrí que en el mismo sector de Sanlitun y Chaoyand en el que quedaba mi hotel (barrio de las embajadas en Beijing), había un restaurante especialmente recomendado por su pato Pekín. Así es que decidí hacer en él mi primera cena en territorio chino.

Al caer la tarde, y luego de haber reconocido el vecindario, eché a caminar por la avenida Dongsanhuan Beilu, que corre paralela al tercer anillo de circunvalación de la ciudad. La distancia, que en el mapa parecía abordable a pie, resultó larguísima. Pero como la noche estaba grata, y yo no tenía apuro, seguí caminando hasta donde el mapa indicaba que se encontraría el restaurante. Al llegar al lugar señalado, Bar de champagne del restaurante Duck de Chiney por más que lo busqué, el local no aparecía por ningún lado. Cuando ya estaba a punto de desistir y volver enrabiada y con hambre al hotel, logré comunicarme en francés con un gentil ejecutivo chino al que poco le faltó para reírse en mi cara: estaba a solo unos pasos del Duck de Chine, pero era incapaz de reconocerlo.

Si me resultó difícil hallar el restaurante es porque se encuentra en un callejón del sector que se conoce como 1949, o la Ciudad Escondida. Este es un espacio de unos 6.000 metros cuadrados, rodeado por los altos y modernos edificios del Pacific Century Place Mall, que antiguamente había sido un centro industrial. Sus instalaciones fueron remodeladas con muy buen gusto, y hoy acoge a algunos de los bares, cafés y restaurantes más trendy de Trinchando el pato con certeza de samuráila ciudad. En el sector también hay galerías en las que se pueden apreciar las diversas corrientes del arte contemporáneo chino. Una verdadera y sorprendente revelación en medio del tráfago de una ciudad que está en plena ebullición.

Al Duck de Chine, que se ubica en uno de los patios interiores del 1949, se entra a través de una de estas galerías de arte que bien habría valido la pena una visita por sí misma. El local tiene ladrillos a la vista y atractivos objetos de diseño, y está ambientado con maderas de buen gusto, tanto en los pisos como en los muebles. Su oferta de vinos es notable y cuidada, y uno de sus recintos alberga el primer bar de Champagne de China, auspiciado por Bollinger.

El perfecto pato à la mode de PekínSi sentarse a comer sola en cualquier parte del mundo es penoso, en China la falta de compañía puede resultar desoladora: la comida allá está pensada esencialmente para ser compartida, y su gracia está en la diversidad de los platillos que para este fin se ponen sobre la mesa. Con verdadero dolor debí aceptar que el mozo, que había trinchado ante mis ojos, con certeza de samurái, el pato que encargué, retirara algunas de las presas que no fui capaz de ingerir. ¡Ni siquiera se me ocurrió pedirle un doggy bag para llevarme los trutros, que podrían haberse convertido en mi desayuno el día siguiente!

Todavía se me hace agua la boca pensar en la perfecta crocancia de la piel de ese exquisito pato, en los trocitos de pechuga, jugosos y llenos de sabor, envueltos en panqueques con cebollín y pepino, todo untado La exquisita salsa hoisin del restauranteen salsa hoisin casera… Tanto fue mi placer, que no tuve ni la más mínima ocasión de lamentarme de estar sola.

Finalmente, cabe señalar que en el Duck de Chine el pato no solo se prepara à la mode de Pekín. También se puede comer como confit de pato y en otras formas, en una cocina que mezcla influencias de Francia con las de China.

(Fotografías de Harriet Nahrwold)