Dos grandes vinos de la Araucanía

Por Harriet Nahrwold - 23.09.2015

Dos grandes vinos de la AraucaníaEn nuestra casona familiar de Huiscapi (entre Villarrica y Loncoche) había un pequeño parrón que era más bien adorno que productor de fruta. Según mi abuela, las uvas no maduraban en esa zona, de manera que solo en ocasiones especiales, clima benigno de por medio, lograba probarlas. Eran gordas, rosadas y hollejudas. Pero lo que más recuerdo de ellas es su mezcla de intensa acidez y dulzor que aún hoy marca mis preferencias de sabores.

A pesar de ello, no fueron pocos los inmigrantes europeos avecindados en el sur de Chile que intentaron cultivar parras para producir vinos, sobre todo pensando en hacer destilados caseros. Pero el clima, Primer viñedo para SoldeSoldemasiado severo para aventurarse a plantar viñedos comerciales, además de las trabas impositivas de la época, ahuyentaron a cualquiera que hubiese pensado en esta actividad.

No fue sino a fines del siglo XX que la cosa empezó a cambiar. En parte por los incentivos de reconversión de cultivos de los campos tradicionales de la Araucanía, y en parte por la visión del enólogo Felipe de Solminihac, quien entendió que Traiguén tenía muchas similitudes con viñedos que había conocido en Nueva Zelanda. Y no estuvo equivocado: de allí han salido algunos de los más notables vinos chilenos de años recientes, con una identidad marcada justamente por esa sabrosa acidez natural que logra la fruta en el sur, incluso cuando está bien madura.

Felipe de SolminihacEl primer vino que produjo De Solminihac en Traiguén, Región de la Araucanía fue el Chardonnay SoldeSol, un verdadero golpe a la cátedra y la clara demostración de las maravillosas virtudes de esta variedad, que, para mí, sigue siendo la reina de las blancas. Luego vino un pinot noir jugoso, frutal y de buena estructura, que distaba mucho de los pinot sobremaduros que por entonces inundaban el mercado chileno. A esos dos vinos les siguió un sauvignon blanc exquisito y complejo, que aparte de mostrar esa virtuosa conjunción de acidez y dulzor, impresiona por su textura sedosa. El cuarteto se completa ahora con el SoldeSol brut nature, que está en la línea de los vinos elegantes y con identidad distintiva.

SoldeSol, brut naturePara este espumante, Felipe de Solminihac usó uvas chardonnay y pinot noir cosechadas unas tres semanas antes de la fecha en la que recoge la fruta para sus vinos tranquilos SoldeSol. Las dos variedades fueron vinificadas y guardadas por separado, ambas con notables niveles de acidez y un potencial de unos 11,7º de alcohol. Después de la segunda fermentación, el vino permaneció 24 meses en botellas y sin movimiento. Al momento del degüelle, tanto él como sus socios decidieron no agregarle licor de tiraje porque consideraron que el equilibrio de alcohol, azúcar y acidez era excelente, y quisieron mantenerlo así.

En la copa el SoldeSol brut nature muestra burbujas finas y persistentes. A las notas de panadería y especias dulces que primero estimulan la nariz, les siguen delicados toques cítricos y matices de manzana que se prolongan en el paladar con sutiles toques de miel. Notable resulta la estructura de este vino largo y persistente, para ponerle al lado un chupe de centollas y tocar el cielo.

Atreviéndose a probar
María Victoria PetermannEn el año 2001, y motivada por su vecino, Alberto Levy, María Victoria Petermann decidió probar suerte y plantar chardonnay en su campo. Este se ubica en el sector de Alto Las Gredas, a unos 8 kilómetros al este de la localidad de Perquenco, Región de la Araucanía. Levy era el suegro de Felipe de Solminihac, además de propietario de las tierras en las que este enólogo empezó su aventura vitivinícola sureña. Aunque son casi vecinos, cabe hacer notar que Alto Las Gredas pertenece al valle del río Cautín, en tanto SoldeSol al del Malleco.

Tener cerca a De Solminihac –que es oficialmente su asesor– ha sido sin duda una gran ayuda para ella, pero esto no la ha salvado de luchar contra los embates de la naturaleza o el apetito de aves golosas. Tanto así, que en 2006, 2007 y 2013 perdió toda su producción a causa de las intensas heladas tardías que a veces afectan la zona. Todo lo anterior, sumado a la falta de Viñedo de chardonnay de Alto Las Gredaspersonal especializado en manejo de viñedos en la zona, hacen de su Chardonnay Alto Las Gredas algo así como un vino de culto, uno de esos que se aprecian aún más por originarse en un lugar casi imposible para la vitivinicultura.

En la actualidad, María Victoria cuenta con cerca de dos hectáreas de chardonnay, a las que se suman plantaciones experimentales con otras variedades, entre ellas, riesling, sauvignon blanc y sylvaner. Los buenos resultados obtenidos con la pinot noir la motivaron a establecer en 2012 una hectárea adicional de esta cepa. Habrá que estar atentos a los resultados que obtendrá.

Alto Las Gredas, Chardonnay 2011El Chardonnay Alto Las Gredas 2011 es un vino vivaz que recién está mostrando una fascinante evolución en botella, luego de nueve meses de guarda en barricas francesas. Y, créanme, vida le queda para rato a este magnífico chardonnay. En la nariz sorprende con sus notas de levadura y suaves toques parafínicos, además de un leve matiz oxidado que en lo personal me encanta. Entre sus aromas y sabores cítricos y minerales aparecen frutos tropicales y muchos duraznos, con una textura bien estructurada, a la vez que sedosa. Un vino para beberlo lentamente, acompañando ostras chilotas de borde negro.