Los tintos de Tinto de Rulo

Por Harriet Nahrwold - 21.10.2015

Los tres vinos de Tinto de RuloEs probable que Yumbel no esté en el imaginario de nadie que pretenda hacer turismo en la región del Biobío. Yo misma no habría pasado por ahí si no fuera porque quería darle una mirada al campo donde en esos momentos trabajaba el enólogo y viticultor Mauricio González, uno de los tres socios de Tinto de Rulo, ocupándose de limpiar un viejísimo viñedo de cepa país, e injertando algunas parras con malbec y otras con carignan.

Pero el desvío me deparaba más de alguna notable sorpresa: no todos los días tiene uno la oportunidad de encontrarse con una bodega y un viñedo que, a pesar de su abandono, hablan más de la historia vitivinícola y de las tradiciones de la zona que muchos textos de la materia. Un valiosísimo patrimonio que bien vale la Antigua bodega en Yumbel, Región del Biobíopena rescatar, como por lo demás lo vienen haciendo Mauricio Gonzáles, Jaime Pereira y Claudio Contreras, los tres amigos y enólogos que crearon Tinto de Rulo. Porque desde hace algunos años vienen vinificando solo uvas que provienen de parras viejas, podadas en cabeza y cultivadas de manera orgánica en secano. Todo ello para que sus vinos muestren el verdadero carácter del origen de sus uvas.

Vñedo de cepa país en YumbelEs probable que la génesis del proyecto de Tinto de Rulo haya partido en Mendoza, más concretamente en Viña Alto Las Hormigas. Tanto Jaime como Mauricio tuvieron un paso laboral por esas tierras, lo que les dio la oportunidad de ser testigos privilegiados de los importantes cambios enológicos y vitícolas que introdujo en esa bodega el reconocido asesor italiano Alberto Antonini. Fue allá donde tomaron real consciencia de que son las uvas las que hacen el vino, y que estas pueden ser tremendamente diferentes según el lugar del que provengan. En buenas cuentas, que es el terroir el que hace el vino.

Injertando cepa paísCuando volvió a Chile en 2013, Mauricio González tenía la idea de hacer un vino que fuera para su propio consumo, así es que él y sus amigos –ahora socios– empezaron a buscar la uva que más les llamara la atención por sabor, color y turgencia. Pero sobre todo, por la calidad de su acidez, ya que allí está la clave para trabajar con levaduras nativas y utilizando mínimas cantidades de sulfuroso. Los tres tenían claro que querían hacer vinos naturales, sin maquillajes y sin grandes intervenciones. Y por razones familiares, se dirigieron a los lugares que tenían más cerca para buscar la fruta.

Así fue como llegaron a Treguaco, donde se entusiasmaron con unas uvas de cepa país que tenían muy rica acidez. Compraron sus primeros 1.500 kilos e hicieron el vino en Los Ángeles, en el garaje de la casa de los padres de Jaime. Despalillaron a mano y vinificaron –con la importante ayuda de la nana de la casa– en barricas viejas. A ese primer vino se sumaron al año siguiente otros dos: un malbec y un malbec-país (con algo de moscatel) que provienen viejas parras Tinto de Rulo, País 2013de San Rosendo, una parte de las cuales está mezclada de manera natural en el campo. Y para 2015 ya anuncian que agregarán un carignan de Huerta de Maule al que habrá que estar atentos…

El País 2013 de Tinto de Rulo es un vino sin maquillajes, con un color tenue y sutil que habla de una vinificación poco extractiva. Puede estar un poco cerrado al comienzo, pero una vez que se abre, sus aromas y sabores son muy frutales, con leves toques de tierra y una acidez que invita a beber y acompañar carnes bien infiltradas de grasa cocinadas a la cacerola.

La mezcla de campo Malbec-País 2014 tiene una arista un poco Tinto de Rulo, Malbec-País 2014más dulce (tal vez por la presencia de ese pequeño porcentaje de moscatel) y sus taninos son algo más rústicos, granulosos incluso, pero por su cuerpo liviano, se bebe casi como si fuera un jugo. Servido fresco, es ideal para acompañar pastas.

Por su parte, el Malbec 2014 (variedad que en el sur aún se sigue nombrando como “tinto de Burdeos”) es un vino sabroso y un poco más complejo, lleno de fruta y especias, con un agarre que le queda perfecto a unos porotos enjundiosos con longaniza. He sido testigo de como este vino, puesto sobre la mesa, desaparece rápidamente, así es que asegúrese de tener otra botella a mano.

Tinto de Rulo, Malbec 2014Quisiera destacar las bonitas y coloridas etiquetas de Tinto de Rulo, que por lo vistosas, ciertamente son parte del éxito comercial de estos vinos. Fueron diseñadas con mucho cariño y poco presupuesto por el arquitecto José Luis Gacitúa, amigo de este trío de enólogos y que supo interpretar el concepto de vinos naturales hechos a verdadera escala humana.

(Fotografías de Harriet Nahrwold)